Aun
así, la mayoría de nosotros asistimos a conciertos y a eventos
deportivos muy de vez en cuando. En cambio, nuestro contacto principal
con la música y los sonidos fuertes se produce a través de los
auriculares.
"Los
adolescentes y los niños pequeños están empezando a sufrir pérdida
auditiva por escuchar sonidos fuertes durante demasiado tiempo", afirma
Pavlovich Ruff.
Recuerda
el caso de una niña de seis años a la que atendió recientemente en la
clínica: aunque la familia no había notado ninguna diferencia en su
audición, Pavlovich Ruff observó indicios de daños causados por el
volumen al máximo en el ordenador portátil que la niña utilizaba en la
escuela.
Un
estudio realizado en Suecia con niños de 9 años reveló una diferencia
pequeña, pero estadísticamente significativa, en la audición entre
aquellos que usaban auriculares habitualmente y los que no. Los
investigadores estiman que hasta 1.350 millones de personas menores de
35 años podrían correr el riesgo de sufrir una pérdida auditiva
prematura debido a la exposición a sonidos amplificados y al uso de
dispositivos de audio personales.
Muchos
dispositivos limitan el sonido a niveles seguros mediante limitadores
de volumen activos, y es importante respetar estas medidas de
protección, señala Pavlovich Ruff. "Si llevas puestos los auriculares y
aun así puedes comunicarte con alguien que está bastante cerca de ti, no
hay problema. Si alguien tiene que gritarte o no logras escucharle en
absoluto, es probable que el volumen sea excesivo".
Jardinería, reparaciones del hogar y la carretera
La
cortadora de césped, el soplador de hojas o la sierra eléctrica para tu
último proyecto de bricolaje: la jardinería y las reparaciones del
hogar pueden ser sorprendentemente ruidosas.
Afortunadamente,
hay autoridades locales en EE.UU. que están exigiendo el cambio de
herramientas de gasolina, más ruidosas, a sus equivalentes eléctricos,
que son más silenciosos.
Es
importante usar protección auditiva durante estas actividades, ya sean
tapones, cascos acústicos o ambos a la vez, señalan Pavlovich Ruff y
Bogle.
Por
lo general, lo ideal es buscar el índice de reducción de ruido (NRR,
por sus siglas en inglés) más alto que puedas tolerar. Cada punto de NRR
neutraliza aproximadamente un decibelio de sonido.
"Los
cascos acústicos son un poco más grandes, ofrecen mayor protección
contra el ruido y es más difícil colocarlos mal", afirma Bogle.
Si
deseas escuchar música o un pódcast mientras realizas estas tareas
ruidosas, utiliza cascos acústicos con cancelación de ruido, recomiendan
Bogle y Pavlovich Ruff.
Con
la mejora del clima, también resulta tentador bajar la ventanilla del
coche y dejar entrar el aire fresco. Aunque esto está bien en calles
tranquilas, Pavlovich Ruff advierte que conducir con la ventanilla
bajada en una autopista puede dañar la audición.
Esa
ráfaga de viento es más fuerte de lo que se cree; los audiólogos
observan pérdida auditiva unilateral en personas que tienen la costumbre
de conducir con la ventanilla bajada.
El
problema se agrava con nuestro viejo conocido, la radio:
inconscientemente subimos el volumen de la música para escucharla por
encima del ruido del viento. "Es un efecto doblemente perjudicial",
comenta Pavlovich Ruff.
Los
motociclistas siempre deben usar tapones para los oídos, añade, pero es
importante elegir tapones de alta fidelidad que permitan escuchar los
vehículos de emergencia y otros sonidos del tráfico, reduciendo al mismo
tiempo el rugido del motor de la Harley a un suave ronroneo.
El uso excesivo de tapones para los oídos
Si
leer esto te hace darte cuenta de que deberías proteger tus oídos con
tapones más a menudo de lo que pensabas, no eres el único. Sin embargo,
siempre debes tener cuidado al introducir objetos en los conductos
auditivos.
El
oído funciona de manera similar a un horno autolimpiable: utiliza el
cerumen para lubricar el conducto auditivo y expulsar las células
muertas de la piel y las bacterias acumuladas.
Gracias
a un mecanismo natural de desplazamiento de la piel y al movimiento de
la mandíbula al hablar o masticar, el cerumen y los residuos que
contiene se desplazan gradualmente desde el tímpano hacia la abertura
del oído, donde se eliminan al ducharse.
Cualquier
objeto que introduzcamos en el conducto auditivo —como bastoncillos de
algodón o tapones para los oídos— puede compactar el cerumen y empujarlo
hacia el tímpano. Esto puede provocar picor o sensación de presión y,
con el tiempo, formar una barrera que atenúa las ondas sonoras, lo que
resulta en una audición amortiguada. Además, toda esa acumulación de
bacterias y humedad atrapada puede causar infecciones.
Si
sospechas que tiene una acumulación de cerumen, lo ideal es acudir a un
médico o audiólogo para que elimine la obstrucción. No obstante,
existen gotas de venta libre para ablandar el cerumen, el cual puede
retirarse posteriormente mediante un lavado suave con agua tibia y una
pera de goma.
Lo
ideal es no usar tapones para los oídos todas las noches debido al
riesgo de acumulación de cerumen e infección, señala Pavlovich Ruff. Sin
embargo, durante periodos cortos —como al pasar las vacaciones en un
barrio ruidoso o en un vuelo nocturno— no debería haber problema,
siempre y cuando los oídos tengan la oportunidad de autolimpiarse
durante el día, afirma.
Cuándo hacerse una prueba de audición
Si
has sido constante en el uso de tapones para los oídos, pero has
empezado a tener dificultades para seguir el hilo de las conversaciones
en lugares concurridos. ¿Cómo saber si es momento de hacerse una prueba?
En
Estados Unidos, por ejemplo, varios estados han logrado una gran
eficacia a la hora de realizar pruebas de audición a niños pequeños en
las escuelas, señala Bogle. "Sin embargo, al hacernos mayores, realmente
no nos sometemos a muchas pruebas hasta que notamos algún problema",
añade.
La
recomendación habitual es realizarse una prueba de detección antes de
cumplir los 60 años, pero la pérdida auditiva puede ocurrir a cualquier
edad. Las personas de treinta años —o incluso más jóvenes— deberían
prestar atención si tienen dificultades para seguir una conversación en
entornos ruidosos, afirma Pavlovich Ruff.
"Recomiendo
hacerse una prueba ante la primera señal de dificultad", dice Pavlovich
Ruff. "A menudo, la pérdida auditiva inducida por el ruido va precedida
de tinnitus, es decir, un zumbido en los oídos. Por lo tanto, si has
estado expuesto a ruidos fuertes y sientes un zumbido en los oídos,
probablemente deberías acudir a una prueba de audición".